10 may. 2010

Me pareció verte ahí, sentado, como solías hacerlo (cuando podías). Sonreías con esa mirada de amor que nunca, ni en tus peores momentos cambiaste; y me decías que me extrañabas, que me habías visto crecer y que cuidabas de mí todas las noches. Solía ser una nena, y vos mi abuelo. Te nesecitaba y te nesecito. Hay veces en que me pregunto porque después de tantos años sigo requiriendo de tus abrazos o nuestras tardes jugando a las escondidas. Tal vez ahora nesecite un consejo o que me defiendas de mis papás cuando no tienen razón (como todos los abuelos hacen). Todos nesecitamos uno, y yo.. sigo extrañandote. Manuel P. que en paz descance..

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