14 may. 2010

Sentado, mirando la pantalla. Sí, así de idiota te ves: pero no te preocupes, yo me siento peor. Ojalá sólo me sintiera idiota, pero también me siento un ser despreciable, asqueroso, fríbolo, inútil, inerte y deplorable. Una oportunidad menos. Cada día me siento más fea, como si cada segundo uniformado me pegara con su arma en todo mi cuerpo desformándome cada vez con más furia. Otra opotunidad menos. Días como hoy (y como lo están siendo ultimamente) siento que me quiero menos. Por momentos mi enojo profundo por mí renace, y tengo ganas de herirme, de sangrarme, de desaparecer; por lo que mi consumo de curitas aumenta. Lástima que no puedo ponerme una curita a mi autoestima, no? Tres oportunidades menos. Los veo ahí, riendo. Y yo lloro por dentro (también por fuera) pero no los quiero hacer sentir mal entonces trago mi angustia y me digo: 'Los necesito', pero otra vez esta estúpida no hace nada. Diez opotunidades menos. Y es que cuando me decido y pienso en ocuparme en algo, me sale mal. Entonces mi confianza en mí misma parece estar consumiéndose como un uvasal en agua. Antes de hacer algo pienso que va a salir mal pero de todos modos lo hago para después demostrarme que tenía razón en desconfiar. Siete oportunidades menos. Ahora las oportunidades toman números negativos y siento otra vez que:
En días como estos me niego LA OPORTUNIDAD.

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