29 oct. 2011

Atravesás la puerta, te alejás más y más. Y una angustia me empieza a invadir en el mismo instante en que me decís: "Me abrís?". Algo que es sumamente absurdo ya que, estuvimos todo el día juntos. En este momento me siento como un perro cuando ve que su amo se va de la casa, y lo mira detenidamente, preocupado, hasta que una vez en la lejanía ya no puede verlo más. Así me siento yo, y en cierto punto creo que puedo tener ese tipo de empatía con el perro porque yo siento que vos sos mi dueño.
Se siente casi como si tu cuerpo tuviera pegoteado mi calor corporal y lo lleva arrastrando. Se siente como si tu sombra abrazara mis energías y se las lleva de compañeras de viaje. Se siente como si me arrancaras una parte de mi alma, la separaras de mi cuerpo y la llevaras dentro de tu mochila - Hecho que, en realidad es mi culpa porque yo te regalé un trozo de mi alma, y por tanto, te pertenece. Se siente vacío. Se siente frío. Se siente insulso. Se siente vacíamente frío e insulso.
Y cuando te vas, me volteo a mirarte, como diciendote en mi cabecita: "Vayas a donde vayas mi alma va con vos". Y así es. Se van. Vos y mi alma se van de la mano aunque ella te sujete más a vos que vos a ella, porque en realidad no estoy segura de que sepas de su presencia.
Como cuando un niño se pega al vidrio de su ventana, empañándolo de respiración, viendo como el heladero se va. Así.



1 comentario:

  1. yo pensaba entregartela cuando vivamos juntos, entiendo perfectamente lo que decis y siento ese "dolor" ese "vacio" porque siempre al irme de vos, solo llevo una parte de tu alma (nada menos :) y te quedas con mi mente, mis besos, mis caricias, mi calor, mi corazon, y mis ojos... :)

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