19 ene. 2011

El romántico encuentro con la medusa

Hacían ya días que con mi novio habíamos acordado levantarnos temprano para ir a la playa (porque todavía no conocíamos cómo  era a la mañana) y apesar de nuestros intentos caíamos poseídos de nuevo en nuestro sueño abrazados a la cama (va, por lo menos yo).
Un día en el que mi fuerza de voluntad fue más grande que mi deseo de dormir fui a buscarlo a su cuarto y él estuvo de acuerdo en acompañarme. Como tardamos mucho en desayunar y pasarnos el fucking bloqueador solar los adultos habían partido hacÍa una hora.
Luego de haber encremado asquerosamente nuestro cuerpo con esa pasta y comido cereales caminamos por las calles de tierra hasta la playa (debo decir que el sol pegaba muy fuerte y no había casi ningún árbol en el camino así que se tornaba un tanto insoportable). Bien, llegamos a la playa y mientras que nuestros padres ya se querían ir nosotros estábamos ansiosos por meternos al mar.
El agua estaba bastante fría pero el calor que hacía ahí equilibraba medianamente la temperatura. Entusiasmados esquivábamos olas y nos reíamos mucho entre sal y espuma cuando por entremedio de las olas comencé a sentir algo parecido a cuando el pie se enrieda con un alga. (Y de hecho eso había pensado) Así que como buena mujer normal empecé a gritar y sacudir mi pierna histéricamente pero noté que cada vez que ese "alga" me tocaba sentía que la piel me ardía. Ok, eso no era un alga.
Tras sucesivas patadas de nenita maricona logré que esa cosa que para entonces mi cerebro había identificado como "aguaviva" saliera de mi pie. Entonces él, que no pudo ignorar el espectáculo, me invitó a salir del mar y yo acepté sin dudarlo ni un segundo. Me tiré en la arena y logré ver que casi toda mi pierna estaba colorada, inflamada y con un dolor desgarrador. Y quiero hacer una aclaración: Me han picado cientos de aguasvivas a lo largo de mi vida pero ésta era evidente que me había tomado cariño.
Me retorcí como lombríz sacada de la tierra del dolor (nunca me había dolido ninguna picadura de ese bichito con tanta intensidad). Entonces mi novio me dijo que era una medusa de color rosado, del tamaño (les mostraría con la mano pero dadas las condiciones me es imposible) de un limón y que efectivamente se me había enredado a la pierna. Y me dijo: "Boluda, esa medusa no te picó, te saludó, te abrazó, te hizo el amor, se rascó la pantorilla con tu pierna, te dió un beso de despedida y se fue" y creo que tiene razón, esa medusa estaba enamoradísima de mi pierna.
Volví de mis vacaciones el 15, la medusa me picó unos días antes de irnos, hoy es 19 de enero y todavía tengo la marca de sus filamentos lujuriosos sobre mi pierna:

¡LA PUTA MADRE!







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